
Perdón, perdón y perdón de nuevo. He tardado un año en retomar el blog. Y es que la constancia no es precisamente uno de mis fuertes. La buena noticia es que tengo un millón de cosas que contar.
En este año, nos han pasado muchas cosas. Buenas y malas. Como a todo el mundo, supongo. Pero en lo que se refiere a mi pequeño, decir que ha mejorado muchísimo el habla, aunque todavía sigue muy muy por detrás de los niños de su edad. Actualmente, Erick tiene 6 años y su vocabulario es como el de un niño de 3 años. Le cuesta mucho aprender nuevas palabras, la comprensión es todavía un reto muy grande para él. Pero al menos él tiene muchas ganas y se esfuerza un montón por aprender y poquito a poco ya va haciendo frases y expresándose mucho mejor.
Durante este tiempo hemos seguido yendo a especialistas. Tras varias sesiones de logopedia, la logopeda que atiende a Erick no advirtió que ella no creía que se tratara de un trastorno del lenguaje. Que según algunas actitudes y patrones de Erick, ella pensaba que su diagnóstico tiraba más para el Trastorno del espectro autista. Me puse a investigar a fondo y ciertamente Erick encaja en muchas de las características de este trastorno, aunque sí que es verdad que de forma muy leve, exceptuando el tema del lenguaje, que en el caso de Erick es muy evidente.
El Trastorno del Espectro Autista, o simplemente autismo, es una forma diferente de percibir el mundo, de comunicarse y de relacionarse con los demás. Es eso, un espectro, porque no hay dos personas autistas iguales: cada una tiene sus propias fortalezas, sus retos y su manera única de ser.
Cuando hablamos de autismo de alto funcionamiento, nos referimos a niños (o adultos) que, aunque tienen características del espectro, pueden desenvolverse bastante bien en muchas áreas del día a día, especialmente cuando cuentan con apoyo y comprensión.
¿Cómo es un niño con autismo de alto funcionamiento?
Cada niño es único, pero a veces:
- Hablan poco o de forma diferente, o tardan más en empezar a hablar.
- Les cuesta entender las normas sociales, como turnarse al hablar o leer gestos y emociones.
- Pueden tener intereses muy intensos o muy concretos (por ejemplo, dinosaurios, números, trenes… ¡y lo saben TODO!)
- A veces les molestan mucho ciertos sonidos, luces o texturas.
- Necesitan rutinas claras. Los cambios imprevistos pueden ser difíciles para ellos.
Pero también:
- Tienen una forma especial de ver el mundo. A menudo son creativos, lógicos, observadores… y muy sinceros.
- Sienten mucho, aunque a veces no lo expresen de la forma “esperada”.
- Cuando se sienten seguros, pueden florecer de maneras maravillosas.
¿Y por qué a veces no se nota?
Porque el autismo no siempre se ve a simple vista. Hay niños que se esfuerzan muchísimo por “encajar”, que observan y aprenden a imitar comportamientos, aunque por dentro estén confundidos o cansados.
A veces pasan por tímidos, distraídos, sensibles o “raritos”. Pero lo que pasa es que su cerebro funciona de otra manera. Ni mejor, ni peor. Solo diferente.
En términos de terapia, la cosa no cambia mucho. Porque sus principales dificultades siguen siendo las mismas que cuando su diagnóstico era TDL. Por lo que seguimos con la logopedia, los apoyos en el colegio y ahora también le llevamos al psicólogo. Que de momento nos está tratando más a nosotros, los padres, que al niño, pero veremos como va evolucionando la cosa.
Decir que ha sido un año con muchos altibajos, muchas emociones, pero sobre todo mucha alegría, ya que cada pequeño avance es una victoria y nuestro pequeño es un campeón.
Espero no tardar otro año en escribir, voy a intentar poneros al día lo más pronto posible y además, tengo alguna cosita que me gustaría compartir con vosotros. Como recursos, pictogramas y cuentos que hemos ido haciendo para Erick y que tal vez os sirvan de ayuda.
Un abrazo,
Estefanía.
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