
Me he decidido a escribir este blog unos meses después del diagnóstico, pero el camino hasta aquí ha sido largo y confuso y me gustaría contaros, para que entendáis un poco mejor como hemos llegado hasta aquí, toda la evolución de Erick desde que nos dimos cuenta de que algo no iba bien hasta ahora.
Erick nació un año antes de la pandemia, en febrero del 2019. Nombro la pandemia, ya que en principio le echamos bastante la culpa de todo esto. Cuando Erick justo empezó a caminar, a la edad de 13 meses, justo fue cuando nos encerraron y no podíamos salir de casa. Por lo que el año en el que Erick debería haber empezado a decir sus primeras palabras ocurrieron en una situación nada habitual. Yo sentía que mi hijo no hablaba porque no había estímulo. En el día a día en casa él señalaba con su dedito o lloraba de determinada manera y yo ya sabía lo que él necesitaba, por lo que yo me puse a mí misma la excusa de que el niño no hablaba ni decía ninguna palabra, simplemente porque no lo necesitaba. Y así pasó el tiempo hasta que Erick llegó a la edad de 2 años y apenas decir 3 o 4 palabras como mamá, papá, agua y un batiburrillo de palabras inventadas que no tenían mucho sentido (tal vez sí, nunca lo sabremos). El caso es que en este punto fue el momento en el que se me puso la mosca detrás de la oreja. Lo primero que hice, fue preguntar a la gente cercana, a mi madre, familia, amigos… y aquí viene la frase por excelencia que hace de título de este blog:
¡Ya hablará!, no te preocupes mujer, es normal, algunos niños tardan más en hablar, después no habrá quien le calle, y un largo etcétera de frasecillas hechas que ayudaban bien poco. Pero es verdad que en ese momento te las crees y piensas que tal vez estás exagerando la situación, pero en lo más profundo de tu ser, sabes que algo no anda bien. Erick empezó el cole a los 3 añitos (como todos) y en el cole más de lo mismo. Además, tengo que añadir que el padre de la criatura es alemán, y por supuesto, nosotros queríamos que el niño aprendiera la lengua de su padre. En el primer curso de infantil, el «retraso en el lenguaje» se le atribuyó en todo momento a que los niños bilingües tardan más en hablar. Por lo que no le dieron importancia alguna a que el niño, con ya 3 años, no hablara más de 10 o 15 palabras y además en este punto ya se empezaba a notar que no solo no habla, sino que tampoco entiende muy bien.
Después de todo este año, y viendo que el niño hablaba muy muy poco, mis sospechas de que algo va mal se hacen más grandes y empiezo a ignorar los comentarios de la gente y decido consultarle a su pediatra. En los 5 minutos de consulta, me sorprendió enormemente que la doctora me dijera las mismas frasecillas que el resto de la sociedad. Que no me preocupara, que parecía todo normal. Y cierto es, que Erick es un niño risueño, alegre y movido, además de muy simpático y sociable. Por aquel entonces él sabía decir ya algunas cosas como sí, no, hola, adiós. Entonces la doctora le preguntaba y el claro, respondía. Pero en 5 minutos uno no puede valorar algo tan complejo. A ver si me explico. Tú a Erick le puedes preguntar, ¿qué tal lo has pasado hoy?, y él te va a decir «bien». Pero son respuestas aprendidas, él sabe que a esa pregunta se responde eso, pero no está diciendo o cuando no sabe lo que le estás preguntando, te responde sí o no, pero es una respuesta absolutamente aleatoria. Da igual que le digas «¿Ha sido divertido el cole?», o «¿los cocodrilos tienen pelo?», que él te va a contestar sí o no, pero no porque sepa lo que le estás preguntando, sino porque responde a todo de ese modo. Peeeeero, como me vio tan preocupada, decidió citarme con la neuropediatra, para que descartáramos cualquier patología y yo me quedara más tranquila y también nos citó con el otorrino para hacerle una pruebas de audición.
Erick en este momento ya tenía 4 años, no era capaz de decir ninguna frase de más de dos palabras y cada vez empezaba a ser más evidente. En el mes de junio del 2023, al fin llega la cita con la neuropediatra. Le hizo varias preguntas a Erick, le midió la cabecita donde descubrimos que tiene microcefalia (la cabecita un poco más pequeña de lo normal) y nos confirma que Erick tiene un claro retraso en el lenguaje y que nada tiene que ver con el bilingüismo. Empiezo a ver algo de luz… y no es que yo estuviera deseosa de que a mi hijo le pasara algo, es que era evidente que algo no iba bien, algo le pasaba a mi niño y quería saber qué era.
La neuropediatra nos dice que hablemos con el cole para que le pongan los apoyos que necesita, nos dio un informe solicitando estos apoyos en el colegio. Como la experiencia y el pasotismo en el cole en el que estábamos no me daba buena espina, decidimos cambiar de colegio. Y la verdad es que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. En el segundo día de colegio, la tutora de Erick, sin yo haber tenido tiempo de comentarle nada, me dijo que había notado que Erick no hablaba bien, fue ella quien nos ofreció ponerle los apoyos y hacerle una valoración con el departamento de orientación. Le dimos los informes que nos facilitó la neuropediatra y empezaron a tratar a mi hijo dos horas por semana con una especialista en el lenguaje y comunicación. Por cierto, también fuimos al otorrino y confirmaron que en el oído está todo perfecto.
Los avances se empezaron a notar enseguida. Esto fue en septiembre de 2023. A día de hoy Erick ha avanzado mucho con la terapia que le dan en el colegio, ya hemos visto cómo empieza a hacer frases e incluso ya utiliza algunos verbos. Pero aunque avanzamos rápido en el tema del habla, la comprensión se nos está quedando algo atascada, y es que Erick no entiende acciones sencillas como «dile a tu hermana que venga» o «mañana es el cumpleaños de Miguelito». Nos recomendaron en el cole contratar una sesión externa con un logopeda para reforzar la terapia y el pasado viernes fuimos a la primera sesión de Logopedia. Pero esto os lo cuento en el próximo post.
Me encantaría leer vuestros comentarios y saber si alguien más se siente identificado con este proceso o saber como ha sido el vuestro. Así que no dudes, y cuéntamelo en los comentarios, ¡¡te leo!!
Un abrazo enorme,
Estefanía
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